domingo, mayo 20, 2007

UNA MUESTRA DE MUCHAS COSAS II

SUBSIDIOS


Por si no saben, nuestros queridos trenes, como dice en Página/12, de tantos subsidios son casi propiedad del Estado, nada más que más ineficientes.
Según el gobierno, la discriminación por ramal y empresa es así: Transporte Metropolitano, línea Roca, se lleva 101.176.081 millones; Belgrano Sur 17,813 millones; Metrovías 30,704; Ferrovías (Belgrano Norte) 39,94 millones y TBA 75 millones. Además hay un ajuste mensual, que hace que los subsidios lleguen a 264 millones de pesos, al menos por este año.

Digo yo. Pregunto. Si el gobierno está para defendernos, ¿qué clase de defensa es ésta, en la que permite que diariamente, cientos de miles de usuarios –recordar simplemente que ingresan a la ciudad todos los días, es decir, de lunes a viernes, un promedio de un millón y medio de personas- usen un servicio que se cae a pedazos, con rieles que no dan más, tuercas desajustadas que hace que los trenes tiemblen durante casi todo el trayecto de la Cabecera a la Terminal de casi todas las líneas?

Este gobierno, que alza la voz como un cocorito cuando hay que patotear a quienes piensan distinto, o a organismos internacionales que se ven tan afectados por las palabras insensatas de un patotero cualunque (un patrón de estancia, casi, con menos educación, obvio, por K., digo), pero que a las empresas que están en el país no les chupa más las medias porque si no sería demasiado evidente, pone en peligro de muerte a todos esos argentinos que diariamente toman trenes en el conurbano bonaerense.

Desgraciadamente, creo que no le interesa. Porque los pobres no son algo que le interese a este señor, salvo para que lo voten.

Como tampoco le interesa la justicia (de eso hablo en el post siguiente).

Pero digo… ¿por qué, antes de dar esos subsidios, no se revisa si las empresas concesionarias cumplieron con lo pactado por la ley? Y si es así, existen leyes, contratos, pliegos de licitación, que determinan la cancelación o la renegociación de un nuevo contrato si el anterior no se cumplió como es debido, o sanciones… ¡Toda una batería de recursos para hacer que la gente, la misma que mantiene a K., M. y toda la sarta política argentina, que hace que ellos tengan millones de dólares en el exterior y vivan como potentados, al menos tenga un transporte digno, seguro, y barato!

Bah, lo mismo puede decirse de los colectivos.

De la electricidad.

Del gas.

Del agua.

¡Uf! De todo en lo que los políticos metieron mano para mejorar en las últimas décadas!

miércoles, mayo 16, 2007

UNA MUESTRA DE MUCHAS COSAS I

BARBARIE EN CONSTITUCIÓN


Nota: Todas las imágenes fueron extraídas de la nota pertinente del diario LA NACION en su versión online.

Creo que alguna vez lo dije, una de las cosas que más me aburría últimamente era hablar de política. Y lo era porque nos rodea por todos lados, los políticos se nos aparecen hasta en la sopa, y falta que aparezca alguno en Patinando por un sueño o Bailando por un sueño para que digamos Cartón lleno.

Pero lo de hoy de Constitución, más allá de una salvajada que no es justificable, es entendible. Y por experiencia. Pero porque, como digo cuando puedo, es muestra de otras cosas.
Una de las cosas que más me pudría, sinceramente, era venir a la noche en tren, en el tren de Moreno, a las 23, 23:30 hs, y que se anunciase que el tren no salía o salía con retraso. Yo pensando: “Ok, llego a las 0:30, el ultimo bondi sale a las 0:20… O pago un remise o vuelvo caminando”. Si pagaba un remise, con eso alteraba toda la guita del mes, y no era chiste. En épocas del 1 a 1, por diez cuadras los de las agencias nos cobraban $ 3 (cuando el boleto de colectivo, si mal no recuerdo, era de ¢ 60). Y mi viaje salía $ 35. Obvio, siempre optaba por patear 40, 50 minutos. Llegaba más molido que nada, pero si se podía ahorrar se ahorraba.


Digo, hoy vi las imágenes de los tipos que estaban a las pedradas con la cana, y pensaba en eso, en la gente trabajadora que vuelven agotados del trabajo, para viajar como animales en el tren pero, al menos, llegar antes de las 21, 22 hs a sus casas, comer con sus familias y descansar hasta el día siguiente, en que la tortura de ser pobre en este país comience de nuevo.
¿Y con qué se encuentran? “Uy, lo sentimos, el tren no sale… ¿No les molesta esperar una o dos horas para viajar, no? Total… son cabecitas negras, pobres infelices que no pueden joder a nadie, ¿no?”.


Pues es así, no podemos joder a nadie, y en medio del desaliento que es esta patria kirchnerista peronista, uno estalla, tiene ganas de manifestar su ira de alguna manera. Y rompe todo, se ensaña contra quién no tiene que ensañarse, otros trabajadores como ellos, pobres tipos que tratan de sobrevivir como el resto de nosotros, sean maquinistas, chanchos, policías, o contra cosas, cosas que nos cuestan a todos porque todos, de una manera u otra, lo pagamos, como cuando destrozan cabinas de Telecom o las ventanillas de atención al público, o incendian vagones, pero el problema, cuando no, son las políticas de estado que encarnaron los gobiernos de un tiempo a esta parte.
Incluso de este gobierno, que es tan "justo" con los manifestantes que rompen locales de comida donde hay gente que trabaja para vivir (y no de un sueldo del Estado por rascarse el ombligo y ser parte de una patota cuando hay que apretar a algún político opositor o hacer disturbios en las canchas o embarrarle la cancha a algún gobierno local cuando no es 110% obediente a los designios divinos de K.), y más justo sobre todo cuando asesina o permite el asesinato de docentes, reprime con fuerza a maestros, y en lugar de estar a favor de trabajadores que quieren mejorar sus ingresos, dice que son opositores políticos.
¿Y este gobierno defiende los derechos humanos?


Déjense de joder.

domingo, mayo 13, 2007

INSISTENCIAS VARIAS, INSISTENCIAS VANAS


Cantaba el Indio Solari:

"La más hermosa niña del mundo
puede dar solo lo que tiene para dar"


Estos días me pregunto:

¿Por qué pensar en que las cosas cambiaran? ¿Por qué esperar que quién siempre actuó deshonestamente, actúe una vez honestamente?
Admitámoslo, esto queda bien en las películas, pero no es algo que se de en la realidad. Al menos, no con la habitualidad que presenta la caja boba.

¿Por qué creer que las cosas son de una manera, cuando en verdad son de otra? ¿Por qué insistir con que a alguien le interesa algo más que lo que uno pueda hacer por el otro?

Existen personas nobles, aunque estas son las menos. Los demás, estamos en búsqueda de serlo. O no.

¿Por qué ilusionarse con que alguien dé más que aquello que tiene para dar? ¿Por qué sostener que haciendo las mismas cosas, obtendremos resultados diferentes?

Hay quienes se especializan en esto, en hacer lo mismo todo el tiempo y esperar que las cosas salgan de una manera distinta. Pero no. Una o dos o tres veces puede ser un problema de ignorante en la materia, pero más es necedad. Y nos encanta ser necios.

Hay veces en que uno se imagina, tiene la estúpida expectativa de pensar que puede asir cosas con sus dos manos, siendo que tiene un brazo amputado. La prótesis nunca será lo mismo.

Y así con todo.

Y a uno le dan ganas de gritar que sabe quienes son todos, que sabe qué piensan todos, y que sobre todo, sabe quién es uno.
Y entonces uno se da cuenta que esas vanas esperanzas son parte del ser de uno. Y si uno no puede cambiar, al menos no de un día para otro, esto seguirá.

Y algunos esto lo saben y se aprovechan. No sólo de mí, digo. Porque no hablo sólo de mí, sino de todos.

Recuerdo, por ejemplo, un hecho que pasará dentro de cuatro o cinco años, de un docente que será amable con todos los alumnos que tendrá. Pero cuando termine su clase, se venderá sutilmente como un profesor particular. A quienes acepten, les tratará en todas las clases amablemente. Con los otros, sólo lo será cuando nuevamente promocione sus actividades extracolegiales.

¿Les suena raro? ¿Estupido? ¿Inverosímil? Muchos son así. En la calle, en el trabajo, en la facultad, en la familia, en un taller, en el mensajero instantáneo... Personas que te dirán: "Qué alegría de verte... ¿puedo pedirte algo?". O los que te recordarán cuánto estuviste a su lado, pero cuando les solicites una mano, se alejarán, porque las urgencias de sus vidas actuales no les permite soltar el dedo pulgar del control remoto para preocuparse por alguien más que ellos mismos (y hacer que los demás se enteren de lo mal que se sienten, si se sienten mal).

Tal vez nos merezcamos lo que nos pasa por la hipocresía que alentamos en nuestros corazones. Tal vez sea uno esperando que alguien alguna vez, actúe como una persona, no como este fruto moderno del triunfo de la barbarie sobre la civilización, que es, v.g., ser modernos.

Tal vez ninguno de nosotros se merezca el sacrificio de nadie, y menos una sangre inocente derramada por nosotros, sea en la cruz, en la oscuridad de la prisión, en el más ignominioso exilio.

Será que los ideales, que los sueños de civilización de una sociedad justa y equitativa, son sólo sueños, y retroceder milenios marque tan solo que lo que logramos, sea lo máximo que podremos lograr como raza nunca jamás. Y que si hay pasos adelante, serán pocos, y luego, la inevitable decadencia nos abrazará y nos envolverá.

Y entonces de nada valdrá nada. Y quizá ahí se revele la verdad de quienes somos. Y que probablemente tuvimos unas pocas oportunidades de escalar un grado más allá, pero nos encargamos de dinamitarlas una a una.

Y cuando sólo silencio seamos, cuando de nuestros pasos tan solo el viento recuerde su sonido, ¿a quién le importará?

sábado, mayo 12, 2007

Y SI...


Pensando en algunas cosas, pensando en alguna serie de TV, se me ocurrió alguna vez contar alguna historia donde un hombre existía solamente porque esa mujer a la que amó desde la primera vez que la vio, era su sentido...
Es decir, si esa mujer jamás hubiera existido, él tampoco hubiera nacido. Era el germen para una idea sobre dioses que juegan a destinos como si jugaran con dados, parafraseando a Einstein.

Como ven, la historia es interesante, su desarrollo promete mucho, ponerse a escribirlo es, o era, demasiado engorroso.
Por eso, presento algo que es más bien el recuerdo de algo que escribí, porque estoy en un alto en mi trabajo y quiero escribir algo :), algo que, obviamente, no culminaré... aunque quién sabe... Conociéndome :-S

Saludos, y cuídense


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¿Y si yo no existiera?
¿Y si mi esencia, mi todo
fuera tu nombre, la mención de él
tu sombra que me hace suspirar,
el olvido en el que me siento sumergido en el vacío?

¡Qué triste destino!
¡Qué destino más pérfido
más terrible
más sanguinario!



I


El la vio y sintió que nada existió en su vida antes que ella.
- Algo en vos me puede -se dijo en voz baja, pero su compañera le escuchó, miró adonde su compañero miraba, y dijo:
- No entiendo... ¿Esa chica? Está muy lejos para vos.
Él suspiró.
- Es posible. O probable. A simple vista me doy cuenta que no soy de su clase.
- No es de nuestra clase -remarcó su amiga Leonor-. Mejor pensá en estudiar, que ya te conozco y te ponés como un bobo cualquiera cuando una mina te gusta.
Francisco la miró, y se dijo que sí, que pensar con esa chica que recién conocía era como un sueño con algo muy hermoso. Algo en donde la felicidad es completa, y nada lo puede alterar.
Pero eso no era la realidad, y en la realidad, esa chica y él, o él, mejor dicho, jamás sería digno ni de una palabra ni un pensamiento de esa joven.

miércoles, mayo 09, 2007

UNIDOS HASTA LA MUERTE... Y MÁS ALLÁ     II

III


Habrán, supongo,
otros amaneceres,
otras luces que despierten la noche,
corazones se llenarán de esperanza,
otros fatigarán los suyos con los vaivenes del amor,
y yo estaré aquí
lejos de todos
aislado
impertérrito
porque sin ti
mi vida ya me da igual.


IV


Ya al abrir los ojos, algo no andaba bien. Alguien esta con él. Alguien le acompañaba, sentado en la cama hacia el lado de la ventana, y la figura le resultaba conocida.
- ¡Natalia!
La extrañeza y el temor le ganaron a cualquier otro sentimiento. La extrañeza de que su anhelo fuera realidad, el temor de que sólo fuera un sueño o una ilusión.
Ella sonrió y le miró con sus ojos grises, llenos de amor. Luego le tomó y le llevó su cabeza a su pecho.
- ¡Vos! No... no es posible... -dijo Damián temblando y como a punto de llorar de la emoción- ¿Qué... qué está pasando?
Por un breve instante se dejó llevar por ella. Sintió el suave roce de su pelo castaño sobre su cara. Aspiró hondo e inundó sus pulmones de ese olor tan característico de ella, esa fragancia que a él le hacía sentirse contenido, seguro, protegido.
De pronto reaccionó y se separó bruscamente de ella.
- No, esto no es posible, esto lo estoy soñando... Estoy loco, estoy internado, soy un caso perdido para el médico... No... -concluyó, con un hilo de voz.
La miró y en sus labios había una muda pregunta. Ella sacudió su cabeza, y le dijo con ternura:
- Muchas veces la respuesta más simple es la correcta.
Él se sentó y preguntó:
- ¿Qué? ¿Estás viva? ¿Quiere decir que toda esa oscuridad fue un sueño? Pero... si lo fue... como sabrías entonces que...
Ella sonrió.
- No, querido, la respuesta es aún más simple.
Él se sentó al borde de la cama sin comprender todavía. Ella siguió hablando.
- La respuesta es que, a veces, hay caminos que van para un solo lado. Yo te veía sufrir todo el tiempo, pero no podía hacer nada. Porque de mi mundo al tuyo una pared invisible pero efectiva impedía cualquier intento mío por acercarme y consolarte. Por lo tanto, el camino que yo hice, vos tenías que hacerlo si queríamos reencontrarnos.

Hay veces en que ciertas cosas, de tan inesperadas, nos asustan sobremanera o nos hacen tomarlas con la mayor de las pasividades. Damián hizo uso de esta opción. Tal vez es la reacción más sensata frente a la presencia de lo inevitable.
Con la máxima tranquilidad, dijo:
- ¿Entonces estoy muerto?
- Sí -respondió ella con sencillez.
Quizo abrazarla, pero una sensación, otra muy distinta de la que venía sintiendo, de vacío, se apoderó de él.
Se recostó en la cama, y dijo:
- Siento frío...
Ella se acostó a su lado y le abrazó por la espalda. Luego él preguntó:
- ¿Por qué me siento tan raro?
Ella dijo:
- Aquí todo es raro... Pero no te preocupés. Pasará en unos días.
Él sacudió su cabeza.
- Es todo... no sé qué decir... ¿Por qué siento que mi memoria se va yendo, que mis recuerdos se evaporan?
Ella respondió:
- No sé... De todos modos, no se va todo... Parece que aquello que nos daña se va... Y de algún modo que tampoco comprendo... nada más existe excepto aquello que amamos... Yo pensaba que iba a encontrar a mis padres cuando muriera, aunque tal vez no estén muertos... Quisiera preguntarles por qué me abandonaron, por qué me tuvieron tanta consideración como a un perro... Tampoco vi a mis amigos, y tampoco los extraño. Sé que los he tenido, sé que alguno de ellos hizo alguna cosa importante para mí... pero es como que nadie me importó en mi vida realmente, nadie
hasta vos...
Él se dio medio vuelta y la miró:
- ¿Es decir... que estás sola? Digo... en lo que sea que sea este estado en el que estás... ¿nunca viste a nadie más? ¿Es decir que este mundo es una soledad absoluta, como muchas veces lo fue el otro?
Ella levantó las cejas.
- Ahora no... -respondió, y sonrió-. Ahora me siento completa. Ahora sé que fuiste real en mi vida... y no me preguntés como lo sé... Son cosas que las intuyo, y aprendí a dejarme guiar mucho más por mis instintos desde que estoy aquí.
- ¿Qué haremos ahora? -preguntó Damián, luego de unos minutos.
- No sé. ¿Qué hacíamos antes de mi accidente? Nada... o nada que tuviera real importancia, por lo menos para mí, porque no lo recuerdo, y ya te dije sobre los recuerdos tristes o malos. Sí recuerdo, disfrutar de nuestra compañía. El mundo ahora se abre ante nosotros... Podemos irnos o quedarnos, aunque no sé donde, porque no hay nada afuera, y no hay necesidades físicas como hambre o sed... , leer libros, escuchar música...
Él pensó un momento y dijo:
- ¿Quiere decir que siempre estuviste aquí?
Natalia le miró como hurgando en sus recuerdos, y dijo:
- No... pero tampoco estoy muy segura... En algún momento, me encontraba en el lugar del accidente, luego en el cementerio, luego aquí... Como te digo, no hay recuerdos a los que aferrarse... pero te esperaba para que podamos rever todo, aunque ahora lo siento tan inútil... Yo sola no quería hacer nada, pero ahora estás acá...
El miró afuera, a través de la ventana, y vio que ahora la luz era distinta... Parecía que podía percibir cada uno los corpúsculos que la componía.
- Sí, estoy acá -se dijo, y abrazó fuerte a Natalia, y ella le correspondió. Con temor al principio, con certeza, con seguridad al final, agregó:- Y nada nos volverá a separar, nunca más -y así abrazados, miraron seguir al día hasta el atardecer, uno tras otro.

miércoles, mayo 02, 2007

UNIDOS HASTA LA MUERTE... Y MÁS ALLÁ     I


I


Un sueño, tal vez.
Un oscuro silencio.
Tu voz latiendo en el recuerdo.
Una llama fugaz en la habitación.
Gritos de extrañeza.
Comprensión cabal de la agonía.


II


Damián miraba el techo. Las hojas del ventilador iban lentas y él se distraía pensando en el calor que haría fuera.
Era de noche, aunque la luz que entraba por la ventana no envidiaba a la del día. Cerró los ojos y nuevamente su rostro se le hizo presente.
Así eran sus días, desde un tiempo a esta parte. En cualquier momento pensando en Natalia, en su esposa muerta. ¡Muerta! Era una palabra, se dijo, pero ¡cuánto desasosiego asociado! Nunca se había sentido más vacío, más infeliz, más desdichado.
Encendió un cigarrillo, y hasta éste le hablaba de ella. La imaginó a su lado, como hacía tres meses, con sus ojos grises mirándolo, esos ojos tan nobles y bellos, esos ojos que le hacían pensar que verdaderamente había un cielo perdido y que si había para él un camino hacia él, sería a través de ellos que lo encontraría.
La recordó fumando con él, en algún bar, apoyando su barbilla contra la mano que sostenía el cigarrillo, mirando a través de la ventana con mirada levemente melancólica que a él le enamoraba más, pensando quién sabe en qué, y Damián contemplándola maravillado, sintiendo todo el tiempo la suerte de que un ser tan maravilloso le amara correspondiendo a su amor por ella.
No todo era color de rosas, claro, pero con Natalia, por primera vez, había sentido lo que era (tal vez un amor tóxico, tal vez un amor enfermo) sentir que su existencia tenía sentido por poder entregarse a un otro amante, sin ambivalencias, sin dudas, sin miedos.
En sus discusiones, pocas en los tres años y poco más que estaban juntos, siempre primaba un sentido de no lastimar, de pensar o tratar de pensar las palabras antes de decirlas, y de pedir perdón si pese a todo el cariño y el amor, se comportaba cualquiera de ellos como un perfecto idiota y hacía un problema por algo que no tenía demasiada entidad. Ninguno de ellos venía virgen de experiencias amorosas, y esas cosas las habían aprendido por las malas, y no querían que algo que lo sentían tan profundo se arruinara por tonterías.
Y tal vez porque esa relación era lo más parecido al sueño que ellos tenían, tal vez por eso, es que terminó tan pronto. O así lo pensaba Damián desde el día fatal.

Se acomodó mejor en la cama. Quitó la almohada bajo su cabeza, apagó el cigarrillo en el cenicero y cerró los ojos. Sintió que su tristeza y su pena iban a matarlo. De pronto, sintió que el aire le faltaba. Un dolor agudo en el pecho. Se asustó tanto que pensó en tomar el celular para llamar a Emergencias, pero calambres en sus miembros se lo impidieron.
Le resultó irónico, y hubiera sonreído de haber podido, como pasó todo este último tiempo deseando morirse, y ahora que le llegaba, se aferraba tanto a la vida. De pronto, el dolor cesó, pero un sopor se apoderó de él. Sus pensamientos negativos se le hicieron presente, pero poco pudo sumergirse en ellos, porque enseguida se durmió.

martes, mayo 01, 2007

UN AÑO


Un año. Parece ayer. Pero me siento vivo, bien, sereno aunque ande en mil cosas a la vez. Y eso no creo que hubiera si hace un año, yo no hubiera estado ya casi todo un día internado.

Enfermedades que para muchos son maldiciones, contratiempos, o cosas del demonio ;)... yo no me quejo. Al contrario.

Como siempre digo, creo que Dios todo lo piensa de manera que obra lo mejor para uno. Y yo necesitaba una sacudida así. Para parar la pelota, darme cuenta, como decía alguna vieja canción, que el mundo no descansaba en mis hombros (cosa que muchos intelectualmente pero nos movemos y actuamos como si sí fuera así).

Y a mis amigas y amigos que, al no saber de mí en ¡un día! empezaron a mailearse o llamarse entre ellos a ver qué sabían de mí, hasta del otro lado del océano. Para valorar y ver lo acertado de haber llamado a esas personas alguna vez amiga, amigo: decir que los quiero mucho es decir poco.

Gracias a todos por todo. Cuídense mucho y que anden bien.