viernes, abril 01, 2011
INEXORABLE (A TUS OJOS)
a R.C.B.A.
A veces me pongo a pensar, cuando no tengo la suerte de contemplarte:
Hay un momento en la tarde en que parece eternizarse el universo, en un canto de belleza y poesía. Un instante cuando el sol cae, y parece que en su último estamento antes de sumergirse en el horizonte, lanza un último rayo con toda su fuerza, y todo lo bueno y hermoso de este mundo rebrilla con alegría, cantando, haciendo danzar el corazón, llenar de lágrimas el rostro.
Y miro entonces tus ojos, y me doy cuenta que en verdad, la belleza de aquél instante es porque lo miran tus ojos, porque tus ojos le dan la ternura exacta, lo perfeccionan, lo plenifican. Porque al lado de tus ojos, ese encanto es nada.
Y sonríes, y en tu risa se conjugan el fulgor del amanecer y la melancolía del anochecer, y si tus ojos, nuevamente tus ojos, no me miran, es como si mi mundo no existiera.
Y te contemplo y se me van las palabras, y no puedo decirte nada, porque nada que diga puede expresar lo que siento, ese amor que fluye como el Amazonas hacia el mar, pero que el estar cerca tuyo es como si tu gracia lo aplastara, y estoy mudo, y me digo que no puedo amarte más, pero mañana nuevamente es lo mismo, siento que mi amor por ti cada día crece mucho más, y maldigo la cobardía que hace que calle cuando debiera hablar, que no pueda expresarme cuando más lo deseo, cuando más debo, y así pasa el momento, y entonces te vas y la belleza del mundo es ceniza entre mis manos, y entonces anhelo el mañana en que te volveré a ver e imagino todo lo que diré cuando al fin no calle, pero es mentira, mañana me aturullaré nuevamente y mi destino gris seguirá así porque no me animo a exponerte mis sentimientos, a que me digas no o sí, aunque esto sea un verdadero milagro y sé que jamás de los jamases ocurrirá que me querrás como yo te amo, o que tan sólo me dejes amarte.
Pero no puedo, porque me deslumbras y me digo qué derecho tengo a prohibirme verte, contemplarte para siempre, a no compartir un café contigo, a perderme tu sonrisa, a cómo todo se ve más bello en el reflejo de tus ojos. Y opto por este caminar en tinieblas, a ser un pusilánime, pero conformarme con las migajas de ti, de tu mano en mi mano y mil palabras que nunca diré, hasta que alguien se anteponga ante tus ojos y te lleve con el aire y yo quede, como siempre, odiándome, anhelando el destino de la cucaracha que es aplastada apenas sale de su escondite, preguntándome porque cuando quiero el fin no llega, y cuando no lo anhele llegará.
Y así el ciclo, invariable, inexorable, real, eterno.
jueves, marzo 31, 2011
ESPEJOS Y REFLEJOS
Leía este post en el blog del Gato Utópico, y la verdad es que a veces uno (autocrítica) no ha valorado lo suficiente lo hecho por el gobierno de Néstor Kirchner, no por escuchar a Clarín, precisamente, que sabe cualquiera que me conozca que para mí siempre fueron el demonio vestido de etiqueta aunque con mal gusto, o La Nación. Aunque siempre me pareció correcto durante su mandato, que ante las denuncias probadas del mal manejo de los funcionarios de lo que fuera que les correspondiera administrar, estos fueran echados, como pasó con Miceli o Jaime.
Pero en mi defensa, seamos sinceros, alguien que llega a la presidencia de la mano de Duhalde no podía caerme simpático de entrada. Igual, no es de esto de lo que quiero hablar.
Decía que el post del Gato Utópico me había pinchado en un par de cosas, cosas que me había despertado antes pero que no me atrevía a exponer porque uno quiere tener las cosas claras antes de hablar.
Primero, uno NO vive en Uruguay, no sé bien cómo van las cosas allá, cómo afectan los militares la vida de los civiles en ese país. A lo mejor no es como acá, que dentro de las pocas cosas que se le pueden agradecer a Carlos Saúl, es haberle quitado fondos a los militares y que no fuera como en la época de Alfonsín, que mantenían todos sus privilegios en cuanto a guita y poder de decisión. Pero luego de él, las FFAA quedaron, por suerte, dañadas en su poder operativo. Aunque sigo siendo partidario que desaparezcan y se cree otro tipo de fuerza, dado que no mantenemos hipótesis de conflicto con ninguno de nuestros vecinos, una fuerza más capacitada, más integrada al espíritu democrático, más al servicio de los intereses del país y no de la oligarquía.
Porque de esto se trata todo. A uno y otro lado del charco, las Fuerzas Armadas no fueron más que el brazo armado, brutal, de la oligarquía campestre y citadina, de los intereses de unos pocos por sobre el de unos millones, millones a los que empujan a la pobreza y al deterioro psicofísicoespiritual. Ni siquiera tuvieron ni tienen el valor de ser una oligarquía que respondiera al bien de la Nación, sino que encima, son lamebotas de los imperios del Norte, de Estados Unidos y de Europa. Porque allí también tienen su oligarquía, pero a un oligarca yanqui no se le ocurriría vender sus tierras y los bienes del país a Japón, por poner un ejemplo. O a un empresario rico de Alemania. Lo mismo en Europa. Tal vez lo más parecido sea (son los que me vienen ahora a la cabeza) España, o Grecia, donde los políticos se han entregado a los intereses de los empresarios alemanes, y entonces, la crisis que deberían pagar ellos la está pagando el pueblo trabajador y explotado de esos países.
De otro modo, ¿cómo someterse mansamente al Plan Cóndor, un plan creado para someter a todos los movimientos que querían instaurar la paz social en nuestros países de Iberoamérica? Y una paz social no con bombas, sino haciendo que los chicos más pobres vayan a la escuela, se eduquen, se forman, tengan igualdad de oportunidades de estudio, en suma, para luego, en cuanto a capacitación, estar en igualdad de condiciones con otros que eran hijos de familias de clase media alta y alta, para conseguir trabajo (es obvio, luego entra el tema de "a éste cabecita negra no lo dejo entrar ni en pedo a mi empresa" con que rechazan a los que no pertenecen a su sector social). Si lo habré padecido y hasta explícitamente, para los imbéciles que a veces dicen que uno habla "de oídas".
Mujica habla de que él padeció la cárcel y que nadie se lo viene a contar, por eso el no quiere guardar rencores y liberar a los presos mayores de 70 años, aunque hayan cometido delitos aberrantes contra la humanidad. En ese sentido, siempre digo lo que suele cantarse en las marchas del 24 de marzo, que a los militares genocidas hay que hacer como hicieron los judíos con los nazis, perseguirlos donde quiera que estén y someterlos a juicio (1). Porque ellos le privaron a este país de mentes brillantes, de un cambio que era necesario que se diera, de la vida de 30.000 personas aunque pienso que deben haber muchos más, porque no todos pudieron probarse y hay desapariciones que como no quedó nadie que dieran cuenta de ello, no se cuentan como tales, pero tampoco viene al caso. Así haya sido una sola... un gobierno no puede accionar con todo el poder que el Estado le confiere para obrar fuera de la ley, la ética y la moral.
El tema no es que él, Mujica, quiera perdonarlos, sino que con su acción les dice a los militares: "Señores, ustedes son unos genios, para la próxima si quieren, vuelvan con más ganas, secuestren más gente, torturen más tipos, métanles picana en la vagina a las mujeres, viólenlas hasta sean un guiñapo humano, luego tírenlos a todos al río desde un avión, total ¡esto es una fiesta!" Si este tipo de delitos no se castiga con firmeza... no hay justicia posible. Encima durante el gobierno de Tabaré Vázquez le hicieron construir cárceles especiales, donde viven en unas condiciones de primera que no disfruta el ladrón de gallinas común que fue metido preso porque los distintos gobiernos lo destinaron a padecer miseria y hambre, sin poder trabajar ni alimentarse correctamente.
Es por eso que la izquierda en el gobierno, si bien mis sentimientos son de izquierda, me resulta insoportable, porque siempre claudican en favor del señor Don Dinero (poderoso caballero). Y es más lamentable, porque completa la obra que iniciaron gente como Batlle, Sanguinetti... y se supone que debería ser una opción, no una continuidad, no un volver atrás.
Al contrario, debería hacer lo que hizo Néstor Kirchner aquí, que una de las primeras cosas que hizo fue impulsar la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que proclamó Alfonsín, y el indulto de Menem. Como dijo en su momento Federica Páis, no se puede hablar de justicia en un país donde un genocida camina tranquilamente por la calle, cuando se supone que todo el que cometió un delito debe estar preso.
Casualmente o no, hoy, ahora o en un rato, se conoce la sentencia de los enjuiciados en Automotores Orletti, donde funcionaba un centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura militar del 76 al 83. Extrañamente, en este lugar se daban la mano los militares argentinos y uruguayos para torturar connacionales.
Es revelador que aquí sí se juzgue a estos genocidas, y en Uruguay no haya nada similar. Porque no es que el pueblo reclame esto, el pueblo tiene razón en reclamar lo que es urgente, comida, trabajo, educación, salud.
Un presidente no puede pensar sólo en lo que es urgente, sino en lo que es necesario, para hoy y para las generaciones futuras. Por eso, no debería atarse a que la ciudadanía rechazó la anulación de la anmistía. Esta anulación es un acto de justicia, para que empiece a haber justicia contra quienes se apropiaron de la vida de otros, de sus destinos, de sus bienes, y hoy disfrutan de esos hechos aberrantes. Mientras esto siga ocurriendo, la Justicia que se merece el pueblo uruguayo no le ocurrirá, porque como sucede aquí, en cuanto se comience a investigar, se informarán de que muchos de los que hoy tienen inmensas riquezas allí, mientras muchísimos otros viven en cantegriles (villas miseria, sería acá), hicieron su dinero en base a la sangre corrida de muchos conciudadanos, de muchos que tenían ideales de grandeza para el país y trabajaban para ello, de muchos otros que eran simples obreros pero no pensaban que esto era una limitación para plantearse ante los patrones la reivindicación de sus derechos.
E insisto, sin un juicio justo contra los militares y civiles genocidas, muchas cosas que deberían saberse seguirán a oscuras. Y eso no es aceptable en un estado de derecho, donde el principal derecho es que la ley sea pareja para todos y no haya algunos que esquiven la misma por la razón que fuere.
Saludos a todos
Pero en mi defensa, seamos sinceros, alguien que llega a la presidencia de la mano de Duhalde no podía caerme simpático de entrada. Igual, no es de esto de lo que quiero hablar.
Decía que el post del Gato Utópico me había pinchado en un par de cosas, cosas que me había despertado antes pero que no me atrevía a exponer porque uno quiere tener las cosas claras antes de hablar.
Primero, uno NO vive en Uruguay, no sé bien cómo van las cosas allá, cómo afectan los militares la vida de los civiles en ese país. A lo mejor no es como acá, que dentro de las pocas cosas que se le pueden agradecer a Carlos Saúl, es haberle quitado fondos a los militares y que no fuera como en la época de Alfonsín, que mantenían todos sus privilegios en cuanto a guita y poder de decisión. Pero luego de él, las FFAA quedaron, por suerte, dañadas en su poder operativo. Aunque sigo siendo partidario que desaparezcan y se cree otro tipo de fuerza, dado que no mantenemos hipótesis de conflicto con ninguno de nuestros vecinos, una fuerza más capacitada, más integrada al espíritu democrático, más al servicio de los intereses del país y no de la oligarquía.
Porque de esto se trata todo. A uno y otro lado del charco, las Fuerzas Armadas no fueron más que el brazo armado, brutal, de la oligarquía campestre y citadina, de los intereses de unos pocos por sobre el de unos millones, millones a los que empujan a la pobreza y al deterioro psicofísicoespiritual. Ni siquiera tuvieron ni tienen el valor de ser una oligarquía que respondiera al bien de la Nación, sino que encima, son lamebotas de los imperios del Norte, de Estados Unidos y de Europa. Porque allí también tienen su oligarquía, pero a un oligarca yanqui no se le ocurriría vender sus tierras y los bienes del país a Japón, por poner un ejemplo. O a un empresario rico de Alemania. Lo mismo en Europa. Tal vez lo más parecido sea (son los que me vienen ahora a la cabeza) España, o Grecia, donde los políticos se han entregado a los intereses de los empresarios alemanes, y entonces, la crisis que deberían pagar ellos la está pagando el pueblo trabajador y explotado de esos países.
De otro modo, ¿cómo someterse mansamente al Plan Cóndor, un plan creado para someter a todos los movimientos que querían instaurar la paz social en nuestros países de Iberoamérica? Y una paz social no con bombas, sino haciendo que los chicos más pobres vayan a la escuela, se eduquen, se forman, tengan igualdad de oportunidades de estudio, en suma, para luego, en cuanto a capacitación, estar en igualdad de condiciones con otros que eran hijos de familias de clase media alta y alta, para conseguir trabajo (es obvio, luego entra el tema de "a éste cabecita negra no lo dejo entrar ni en pedo a mi empresa" con que rechazan a los que no pertenecen a su sector social). Si lo habré padecido y hasta explícitamente, para los imbéciles que a veces dicen que uno habla "de oídas".
Mujica habla de que él padeció la cárcel y que nadie se lo viene a contar, por eso el no quiere guardar rencores y liberar a los presos mayores de 70 años, aunque hayan cometido delitos aberrantes contra la humanidad. En ese sentido, siempre digo lo que suele cantarse en las marchas del 24 de marzo, que a los militares genocidas hay que hacer como hicieron los judíos con los nazis, perseguirlos donde quiera que estén y someterlos a juicio (1). Porque ellos le privaron a este país de mentes brillantes, de un cambio que era necesario que se diera, de la vida de 30.000 personas aunque pienso que deben haber muchos más, porque no todos pudieron probarse y hay desapariciones que como no quedó nadie que dieran cuenta de ello, no se cuentan como tales, pero tampoco viene al caso. Así haya sido una sola... un gobierno no puede accionar con todo el poder que el Estado le confiere para obrar fuera de la ley, la ética y la moral.
El tema no es que él, Mujica, quiera perdonarlos, sino que con su acción les dice a los militares: "Señores, ustedes son unos genios, para la próxima si quieren, vuelvan con más ganas, secuestren más gente, torturen más tipos, métanles picana en la vagina a las mujeres, viólenlas hasta sean un guiñapo humano, luego tírenlos a todos al río desde un avión, total ¡esto es una fiesta!" Si este tipo de delitos no se castiga con firmeza... no hay justicia posible. Encima durante el gobierno de Tabaré Vázquez le hicieron construir cárceles especiales, donde viven en unas condiciones de primera que no disfruta el ladrón de gallinas común que fue metido preso porque los distintos gobiernos lo destinaron a padecer miseria y hambre, sin poder trabajar ni alimentarse correctamente.
Es por eso que la izquierda en el gobierno, si bien mis sentimientos son de izquierda, me resulta insoportable, porque siempre claudican en favor del señor Don Dinero (poderoso caballero). Y es más lamentable, porque completa la obra que iniciaron gente como Batlle, Sanguinetti... y se supone que debería ser una opción, no una continuidad, no un volver atrás.
Al contrario, debería hacer lo que hizo Néstor Kirchner aquí, que una de las primeras cosas que hizo fue impulsar la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que proclamó Alfonsín, y el indulto de Menem. Como dijo en su momento Federica Páis, no se puede hablar de justicia en un país donde un genocida camina tranquilamente por la calle, cuando se supone que todo el que cometió un delito debe estar preso.
Casualmente o no, hoy, ahora o en un rato, se conoce la sentencia de los enjuiciados en Automotores Orletti, donde funcionaba un centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura militar del 76 al 83. Extrañamente, en este lugar se daban la mano los militares argentinos y uruguayos para torturar connacionales.
Es revelador que aquí sí se juzgue a estos genocidas, y en Uruguay no haya nada similar. Porque no es que el pueblo reclame esto, el pueblo tiene razón en reclamar lo que es urgente, comida, trabajo, educación, salud.
Un presidente no puede pensar sólo en lo que es urgente, sino en lo que es necesario, para hoy y para las generaciones futuras. Por eso, no debería atarse a que la ciudadanía rechazó la anulación de la anmistía. Esta anulación es un acto de justicia, para que empiece a haber justicia contra quienes se apropiaron de la vida de otros, de sus destinos, de sus bienes, y hoy disfrutan de esos hechos aberrantes. Mientras esto siga ocurriendo, la Justicia que se merece el pueblo uruguayo no le ocurrirá, porque como sucede aquí, en cuanto se comience a investigar, se informarán de que muchos de los que hoy tienen inmensas riquezas allí, mientras muchísimos otros viven en cantegriles (villas miseria, sería acá), hicieron su dinero en base a la sangre corrida de muchos conciudadanos, de muchos que tenían ideales de grandeza para el país y trabajaban para ello, de muchos otros que eran simples obreros pero no pensaban que esto era una limitación para plantearse ante los patrones la reivindicación de sus derechos.
E insisto, sin un juicio justo contra los militares y civiles genocidas, muchas cosas que deberían saberse seguirán a oscuras. Y eso no es aceptable en un estado de derecho, donde el principal derecho es que la ley sea pareja para todos y no haya algunos que esquiven la misma por la razón que fuere.
Saludos a todos
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martes, enero 25, 2011
LO IMPORTANTE DE RELEERSE
Sé que esto lo tengo tan abandonado como los diferentes gobiernos argentinos al Riachuelo que siempre prometen que lo van a sanear y no pasa nada, pero bueno.
Estos días estaba pensando en demasiadas cosas, no necesariamente felices.
Hoy me releo y sin querer me topo con algo que escribí acerca de una frase que había escuchado en la serie Joan de Arcadia acerca de que las personas no son el final del camino.
Y es verdad. Siempre que uno sufre una decepción (generalmente amorosa, usualmente uno es YO), se siente como si no hubiera un mañana.
Pero no, el mañana sigue habiendo. Y aquél desgraciado o desgraciada que nos hizo sufrir (en mi caso, con un "sí es-no es" diario que me pudrió, con demasiados silencios, demasiados "me gustaría" pero luego no pasaba nada, nunca un "no me interesa" pero tampoco un "me interesa") pasará.
Como dice Luis Alberto Spinetta, mañana es mejor.
Saludo grande a todos.
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lunes, junio 07, 2010
Y LO QUE QUIERO ES QUE PISES SIN EL SUELO
Vuela, mi amor, vuela
Vuela tan alto como llegues
Yo te alcanzaré
llegaré a lo alto
me abrazaré a vos
seremos uno solo
abrasándonos en el sol.
El título, obvio, afanado al título y la canción de Catupecu Machu.
miércoles, mayo 12, 2010
Y MIENTRAS TANTO...
Miro lo que hace Macri en la Ciudad (
Digamos que uno retorna a sus orígenes.
Se analiza y se dice que si uno va a ser crítico (signo de madurez) también uno tiene que fijarse qué hay enfrente.
Y no se dice ocultar las cosas, sino decir, esto está bueno, esto no. Y aún con reservas, con estos sí, con estos no, aunque me paguen un millón de dólares (si son dos millones, bueno, podemos conversar, jajaja).
Pero viendo que la presidenta ha cambiado un poco su actitud de soberbia y ha comprendido que no siempre mostrar altitud es signo de poder, y que sus enemigos son aquellos a quienes uno siempre ha considerado enemigos, no por motivos de clase social (aunque a veces influye y mucho) o por apariencia (que me importa un bledo) pero sí por ideología, por pensar que los pobres (yo lo soy) son la basura de la sociedad, porque los pobres (como Flor Ruiz me dijo hace un tiempo y ahora veo que ella tenía razón, que sus chicos estaban ahora más contentos, porque sus familias estaban mejor, trabajaban o tenían algún tipo de dinero para darles de comer y vestir) se sienten cercanos a este gobierno, porque La Nación y Clarín (más este, que siempre he considerado lo peor del periodismo nacional) intentan desbancar a un gobierno popular, es que me siento realmente simpatizante del gobierno de Cristina Fernández.
O para decirlo más claramente, si enfrente están la Sociedad Rural, Elisa Carrió (con esta mina es con la que más coherente he sido, siempre me pareció una hipócrita vendehumo, con denuncias, como las que hizo contra Cavallo, que no pudo probar y para lavarse las manos dijo "me engañaron, me tendieron una trampa"), Clarín, La Nación, Lanata (al fin la gente te está conociendo, los que tu carrera desde El Porteño, al menos, sabemos tu real valía), Longobardi, Mariano Grondona, Macri, De Narváez, Rodríguez Saá, Duhalde...
Vamos, esos son los enemigos de siempre del pueblo. Uno no puede más que estar en la vereda de enfrente, con quienes ellos desprecian.
Saludos a todos
sábado, mayo 01, 2010
ANIVERSARIO
Nadie que no haya estado de un lado donde no hay lados, entiende de lo que hablo.
Y a su vez, no es más que la comprobación cabal y fehaciente de Aquél en quién uno cree.
Y a su vez, no es más que la comprobación cabal y fehaciente de Aquél en quién uno cree.
Creer que una vida miserable y para nada envidiable por nadie tiene sentido. Para Él la tiene.
¿Por qué será que uno desperdicia mucho de su tiempo buscándole sentido a las cosas? Las cosas tienen sentido en sí mismas. Algo sabio como aceptar lo que nos pasa, aceptarnos con nuestras limitaciones, y si ellas nos molestan, superarlas, incluso humillándonos (porque para muchos de nosotros es una humillación) a pedir ayuda.
Está bien que mis pedidos de ayuda nunca serán explícitos. Nunca diré: "Oye, me estoy ahogando". Emitiré grititos de ahogo. Te haré saber que el agua está sobre mi cabeza.
De todos modos, alguien reflexionaría -y reflexionó-, y con razón, que si haces notar todo esto al otro, y el otro nunca te da un consejo, nunca una palabra con sentido, no sólo un "y, la verdad que debés estar mal, ¿no?". ¡¡Sí lo estoy!!
Sin embargo, mi hermana, Cristina, tiene una mirada distinta. Con sabiduría, me dijo: "No es que no te quieran, es que no todos saben qué decir, y prefieren callar antes que decir algo que te puede molestar o que sea un mal consejo y tú lo sigas".
De mi parte, debo saber que hay mucho amor para sostenerme siendo que yo mismo no perdería tiempo en mí. Aunque lo pierda, de hecho; así de contradictorio soy.
Últimamente tengo cada vez más en claro que no es necesario que uno tenga en claro para qué hace las cosas que hace. También por qué a veces uno siente que algo mayor a uno le hace ir para un lado o para otro, y por qué le hace callar la boca cuando siente que debiera hablar, contenerse cuando debiera explotar. Por qué intenta ser sincero cuando no es lo más conveniente, y por qué ama en silencio.
También me pregunto a quién le importarán estas reflexiones, y siempre me he encontrado con que a alguna persona algún bien le hacía encontrarse con alguien que reflexionara igual.
Como canta Flopa, si la vida es un regalo, no hay que buscar más. Debería adherirme a esta sabiduría, también.
Salud a todos. Felicidad a quienes por h o por b, hace tiempo no veo, sea por decisiones, mutuas, ajenas o propias. Paz a quienes amo y no encuentran un instante donde reposar con tranquilidad. Mi amor sincero a quienes he amado, no importa la categoría en que se inscriban, porque a todos intenté amar sinceramente (y no siempre uno lo logra, esto de las limitaciones humanas que le hacen a uno ser tan poco consecuente con lo que anhela; como dice San Pablo, "no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero").
Todo está ahí. A veces simplemente hay que abandonarse. Abandonarse fue lo que hice, y me tiré a un abismo sin límites. En el fondo de ese abismo, me encontré, recuperé la vida.
Y pese a todo, la vida no deja de ser un momento de alegría, de encuentro, aunque asomen nubarrones, la tormenta parezca destruir todo, la tierra tiemble, el mar se encrespe.
Siempre al final, cuando todo eso pasa, queda un olor a tierra mojada, a la lluvia que ha mojado la hierba. Como dice la chacarera, ese huracán resulta ser un viento que barre el polvo y limpia la casa, refresca el aire, nos hace sentir la alegría de un día más.
Saludos a todos. Gracias por leerme y que estén bien.
viernes, abril 02, 2010
PACTO CON UN DEMONIO
Moroni llegó al templo con muchas expectativas.
- Al fin, llegó el momento de recoger los frutos de una década de trabajo.
Aún así, tenía dudas de que su dueño estuviera presente, pero el olor a azufre en la entrada sur, por dónde él había ascendido, fue suficiente comprobación.
Una serie de antorchas encendidas le señaló el camino. El trayecto hacia el corazón del lugar sería intransitable si no.
En el centro de la caverna se hallaba el templo, escoltado a los costados por túneles que eran entradas para los pueblos ubicados al pie de la colina.
El templo recordaba las viejas estructuras arquitectónicas asirias, donde Satán tuvo gran preponderancia en tiempos de los cuales ahora solo nos llegan anécdotas distorsionadas por el paso de los años. Las escalinatas inferiores formaban un círculo que era a su vez la base de la satánica iglesia, de metro y medio de altura. Al finalizar, comenzaban escaleras que formaban un cuadrado, rodeando el templo. Sobre los extremos superiores de la misma se hallaban estatuas de ángeles que habían sido derrotados en alguna celestial batalla. Los vitrales no eran tales, sino signos con conjuros que sólo los demonios y algunos pocos hombres y otros seres inferiores iniciados podían entender. En la entrada del mismo, se encontraba parado Shaitán, poderoso entre los demonios, poco recomendable compañía entre los hombres.
- ¿Qué deseas, basura humana? -le espetó el demonio a Moroni apenas le vio.
- Oh, mi señor. Vengo a traerte las muestras de todas las cosas que he hecho en tu honor, con el fin de que me concedas un solo deseo, con el fin de mostrarte que me ha movido más el deseo de agradarte que el de obtener un beneficio propio.
Shaitán pensó que el humano era un humano demasiado humano, o sea, tremendamente estúpido, pero se dedicó a seguirle el juego.
- Oh, qué bien, querido humano. ¿Y qué me has traido?
- Pues, mira, aquí tengo muchas cosas, espera que abra el portafolio.
Riéndose por dentro, el demonio le indicó con un gesto al humano que se tomara su tiempo.
- Mira, aquí tengo la sangre de los bebés que he asesinado en su cuna, fueron unos quince. Por aquí tengo las personas que “por mala praxis” envenené dándoles remedios que no servían para nada o que podían causarles la muerte. Veinte, pongamos. Aquí recortes de periódicos de personas a las que difamé en mi columna semanal y que luego perdieron los demás confianza en ellas por haberme adornado yo de títulos que compré, frente a ellos que eran muy buenos profesionales pero que no tenían más que presentar que el miserable título de la universidad. Sesenta y siete fueron. Uf... Los empleados que hice despedir, quejándome de ellos sin razón. De estos no llevé cuenta porque fueron muchos. Fotos de chicas menores de quince años que violé para arruinarles la vida para siempre. Muchachos a los que inicié en la droga, para lo mismo que antes. Como verás, he ocupado mi tiempo en servirte. Ah, me olvidaba, también...
Shaitán pensó que aparte de estúpido estaba loco, cosa que no iban de la mano frecuentemente, pero algunos se esforzaban, como este humano. Le interrumpió:
- Bien, bien, ha sido tiempo bien aprovechado, por lo visto. Y bueno, has dicho que has hecho todo esto por pedirme un deseo. ¿Cuál es?
- Uno muy simple, y que tú con tu poder te será muy fácil cumplir, oh, mi señor.
“Uy, que no se arrodille”, pensó el demonio. “Odio cuando se arrodillan. Me dan ganas de decapitarlos ahí mismo”. Pero era tarde, ya Moroni se había arrodillado.
- Te pido, noble señor (“¿Noble señor, yo? ¿Éste sabe a quién vino a ver?”) que me libres de mis enemigos, todos esos que me molestan, los que opinan sobre mi trabajo, los que murmuran sobre mí, los que se tropiezan conmigo en la calle, los que me molestan fumando encerrados en una oficina, los que quieren quitarme mi trabajo, los que hacen que mi existencia no sea feliz y tranquila.
Aquí el demonio hizo un gesto de inteligencia. El tema le había interesado.
- A ver si te entendí, humano. ¿Lo que me pides es que nadie más cause en ti ningún tipo de incomodidad, que quienes te causan algún tipo de enfado no se encuentren más contigo?
- Sí, sí, eso. Que no me estorbe nadie más, que ninguno de ellos esté donde yo estoy. ¿Puedes hacerlo? Yo sé qué sí.
- Pues sí. Podríamos decir que básicamente me pides que tú y los demás no estén en este mismo plano de existencia.
- Sí, sí, tú los has dicho. Eso mismo es lo que te pido.
Por primera vez, Shaitán rió con una risa gutural que estremeció de miedo y terror a Moroni, pero se quedó quieto, no sea que se le notara.
- Ponte de pie, humano.
- Oh, sí, señor. ¿Así podré ver cómo usted realiza su acto?
Otra vez rió con ganas el demonio.
- No, así estás más cerca de mis garras -y con un golpe certero y veloz, le atravesó el corazón y lo mató, y de esa manera, Moroni pasó a otro punto de existencia y nunca más se cruzaría con todos esas personas que le fastidiaban.
Es lo que sucede cuando haces tratos con demonios. Nunca las cosas son tan simples ni tan claras como parecen. Siempre hay un engaño latente y letal en sus palabras.
- Al fin, llegó el momento de recoger los frutos de una década de trabajo.
Aún así, tenía dudas de que su dueño estuviera presente, pero el olor a azufre en la entrada sur, por dónde él había ascendido, fue suficiente comprobación.
Una serie de antorchas encendidas le señaló el camino. El trayecto hacia el corazón del lugar sería intransitable si no.
En el centro de la caverna se hallaba el templo, escoltado a los costados por túneles que eran entradas para los pueblos ubicados al pie de la colina.
El templo recordaba las viejas estructuras arquitectónicas asirias, donde Satán tuvo gran preponderancia en tiempos de los cuales ahora solo nos llegan anécdotas distorsionadas por el paso de los años. Las escalinatas inferiores formaban un círculo que era a su vez la base de la satánica iglesia, de metro y medio de altura. Al finalizar, comenzaban escaleras que formaban un cuadrado, rodeando el templo. Sobre los extremos superiores de la misma se hallaban estatuas de ángeles que habían sido derrotados en alguna celestial batalla. Los vitrales no eran tales, sino signos con conjuros que sólo los demonios y algunos pocos hombres y otros seres inferiores iniciados podían entender. En la entrada del mismo, se encontraba parado Shaitán, poderoso entre los demonios, poco recomendable compañía entre los hombres.
- ¿Qué deseas, basura humana? -le espetó el demonio a Moroni apenas le vio.
- Oh, mi señor. Vengo a traerte las muestras de todas las cosas que he hecho en tu honor, con el fin de que me concedas un solo deseo, con el fin de mostrarte que me ha movido más el deseo de agradarte que el de obtener un beneficio propio.
Shaitán pensó que el humano era un humano demasiado humano, o sea, tremendamente estúpido, pero se dedicó a seguirle el juego.
- Oh, qué bien, querido humano. ¿Y qué me has traido?
- Pues, mira, aquí tengo muchas cosas, espera que abra el portafolio.
Riéndose por dentro, el demonio le indicó con un gesto al humano que se tomara su tiempo.
- Mira, aquí tengo la sangre de los bebés que he asesinado en su cuna, fueron unos quince. Por aquí tengo las personas que “por mala praxis” envenené dándoles remedios que no servían para nada o que podían causarles la muerte. Veinte, pongamos. Aquí recortes de periódicos de personas a las que difamé en mi columna semanal y que luego perdieron los demás confianza en ellas por haberme adornado yo de títulos que compré, frente a ellos que eran muy buenos profesionales pero que no tenían más que presentar que el miserable título de la universidad. Sesenta y siete fueron. Uf... Los empleados que hice despedir, quejándome de ellos sin razón. De estos no llevé cuenta porque fueron muchos. Fotos de chicas menores de quince años que violé para arruinarles la vida para siempre. Muchachos a los que inicié en la droga, para lo mismo que antes. Como verás, he ocupado mi tiempo en servirte. Ah, me olvidaba, también...
Shaitán pensó que aparte de estúpido estaba loco, cosa que no iban de la mano frecuentemente, pero algunos se esforzaban, como este humano. Le interrumpió:
- Bien, bien, ha sido tiempo bien aprovechado, por lo visto. Y bueno, has dicho que has hecho todo esto por pedirme un deseo. ¿Cuál es?
- Uno muy simple, y que tú con tu poder te será muy fácil cumplir, oh, mi señor.
“Uy, que no se arrodille”, pensó el demonio. “Odio cuando se arrodillan. Me dan ganas de decapitarlos ahí mismo”. Pero era tarde, ya Moroni se había arrodillado.
- Te pido, noble señor (“¿Noble señor, yo? ¿Éste sabe a quién vino a ver?”) que me libres de mis enemigos, todos esos que me molestan, los que opinan sobre mi trabajo, los que murmuran sobre mí, los que se tropiezan conmigo en la calle, los que me molestan fumando encerrados en una oficina, los que quieren quitarme mi trabajo, los que hacen que mi existencia no sea feliz y tranquila.
Aquí el demonio hizo un gesto de inteligencia. El tema le había interesado.
- A ver si te entendí, humano. ¿Lo que me pides es que nadie más cause en ti ningún tipo de incomodidad, que quienes te causan algún tipo de enfado no se encuentren más contigo?
- Sí, sí, eso. Que no me estorbe nadie más, que ninguno de ellos esté donde yo estoy. ¿Puedes hacerlo? Yo sé qué sí.
- Pues sí. Podríamos decir que básicamente me pides que tú y los demás no estén en este mismo plano de existencia.
- Sí, sí, tú los has dicho. Eso mismo es lo que te pido.
Por primera vez, Shaitán rió con una risa gutural que estremeció de miedo y terror a Moroni, pero se quedó quieto, no sea que se le notara.
- Ponte de pie, humano.
- Oh, sí, señor. ¿Así podré ver cómo usted realiza su acto?
Otra vez rió con ganas el demonio.
- No, así estás más cerca de mis garras -y con un golpe certero y veloz, le atravesó el corazón y lo mató, y de esa manera, Moroni pasó a otro punto de existencia y nunca más se cruzaría con todos esas personas que le fastidiaban.
Es lo que sucede cuando haces tratos con demonios. Nunca las cosas son tan simples ni tan claras como parecen. Siempre hay un engaño latente y letal en sus palabras.
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